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El Adria Tour no sólo desató la controversia con respecto al formato y las precarias medidas con las que se llevó a cabo. También se convierte en una llamada de atención natural para el reinicio de las actividades formales de competencia tanto en la WTA y ATP.

No con únicamente buenas intenciones se hacen las cosas. Igual es importante poner énfasis en los expertos de cada área para poder subsistir el negocio y el deporte, en este caso el tenis. Así es la nueva normalidad con la pandemia del COVID-19. Novak Djokovic y su séquito organizaron un torneo que no incluyó medidas protocolarias pertinentes. No para la actualidad que se vive ahora en prácticamente todos los rincones del mundo. Ahí están las consecuencias.

Bornca Coric, Grigor Dimitrov, Viktor Troicki y el propio Nole dieron positivo a la prueba de coronavirus. Sumándose a distintas personas de los equipos de trabajo de los tenistas. Y quién sabe cómo se encuentren todos los asistentes a la gira, puesto que los partidos se disputaron con gente.

Fue precipitado, poco empático con la situación y sin mucha investigación de por medio el llevar a cabo el torneo. También es cierto que a Djokovic se le señala como el principal responsable y el serbio tendrá que aprender de esta mala experiencia. Obviamente su brillante carrera no va a quedar completamente empañada por este hecho, pero si como la tachuela del camino.

Y no sólo es una llamada de atención para todos los que directa o indirectamente tuvieron injerencia en el Adria Tour. Los propios circuitos deben tomarlo como una alerta. Y obtener un aprendizaje de lo que se hizo mal para lo que será el regreso de los torneos en Estados Unidos.

Las dudas sobre el US Open

Todavía Rafael Nadal no está del todo convencido por volver, esto se sabe en palabras de su tío Toni. Como el español, hay jugadoras y jugadores que aún viven con mucha incertidumbre sobre la conveniencia de viajar a Flushing Meadows. Por que no sólo es jugar el torneo con otro tipo de dinámicas de trabajo. Una de ellas, las limitaciones de personal que tendrá cada tenista. También el simple hecho de que existe una posibilidad grande o pequeña, pero al final probabilidad de contagiarse.

Como ya se ha mencionado en reiteradas ocasiones, el tenis es un deporte global que involucra a muchas personas de distintos países y en consecuencia, de diferentes mecanismo de higiene utilizados antes y durante la época que atravesamos. No considerarlo para el trámite del circuito femenil y varonil es potencialmente peligroso.

Como se está viendo en otros deportes, no es regresar por regresar. Tiene que darse bajo las condiciones que permitan un adecuado desarrollo de actividades. Forzar la marcha puede resultar más perjudicial que esperar más tiempo para la reanudación.

Al final, este 2020 quedará marcado por el coronavirus y el enfoque en la competencia no será el mismo. Ojalá el 2021 no continué con los altos índices de contagio aún presentes en América como epicentro de la pandemia actualmente. Pero de ser así, tanto la WTA como la ATP no deben escatimar en trabajar desde ya, para que la temporada tenística del 2021 adquiera mayor estructura con todo y virus incluido.

Temas por resolver

Transporte de tenistas, árbitros y staff es una de las grandes incógnitas. No tanto en el protocolo que ya se estableció, sino en su ejecución. Ya vimos que hay jugadores que llevan un régimen de confinamiento más relajado que otros como el caso de Zverev. El alemán fue captado en más de una ocasión en eventos sociales. ¿Cómo lograr que todas y todos acaten en NY dichas medidas? Porque lo más grave que puede ocurrir es una ola de contagios entre tenistas y ahí el juego se muere.

El Adria Tour debe marcar el parteaguas de lo que venga a continuación en el deporte blanco. Si todos los implicados lo minimizan, las consecuencias en el futuro próximo pueden ser bastante negativas. Por otro lado, mejorar las nuevas implementaciones para certámenes puede catapultar al tenis hacia una desescalada particular. Derivando en volver a tener público en cada una de las canchas alrededor del mundo en los próximos meses. Del reinicio depende el éxito a pesar del COVID-19.