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Como vimos en las últimas semanas el proyecto del Club de Futbol Mazatlán ya es una realidad, pero revisemos algunas cuestiones que pueden ayudarnos a ver si es una buena idea el surgimiento de esta nueva franquicia o por el contrario es un desacierto.

Buena decisión

Siempre será bienvenida una franquicia a cualquier liga del mundo porque significa diversificar el deporte, en este caso concreto el futbol. Con ello nacen muchas cosas que benefician a los aficionados, las marcas, los propios jugadores, entrenadores y desde luego a la competición misma que ve una plaza más para seguir creciendo.

Por esas razones anteriores la aparición de Mazatlán FC debe ser recibida con los brazos abiertos, pues supondría expansión para la Liga MX de llevar futbol de primera división a una ciudad más de la República Mexicana.

Además Sinaloa ya cuenta con un equipo en el estado que son los Dorados de Culiacán, por lo que llevar una franquicia a la ciudad de Mazatlán supondría un atractivo deportivo para empezar a pensar en un “clásico” sinaloense del futbol mexicano en algún momento.

Mala decisión

Los movimientos de franquicias deportivas no son un caso particular de México, suceden en las ligas de todo el mundo, sin embargo las formas de cómo hacerlo es importante. En este caso se movió al club de Monarcas Morelia de la capital de Michoacán para llevarlo a la ciudad de Mazatlán, Sinaloa, pero sucedió de una manera tan rápida y sobre todo cuando el club parecía vivir buenos momentos deportivos, lo que causó la molestia de la afición moreliana.

Mover una franquicia con más de 70 años de historia de una plaza igualmente histórica no tiene razón de ser, a menos que estén en números rojos económicamente hablando, cosa que Morelia nunca dio a demostrar, pues tuvo mejor promedio de asistencia el año pasado que clubes como Toluca y Cruz Azul, además de jugar la fase final del torneo de manera constante.

Ahora bien, si el escenario de moverlo por una razón económica es cierto, es claro que tenían derecho de trasladar a la franquicia, pero también tenían una responsabilidad para con la afición y la pasaron por alto, lo digo porque otras franquicias de futbol se han visto en problemas económicos, de temporadas perdedoras o incluso perdiendo la máxima categoría y a pesar de ello no cambian de sede y siguen jugando en el lugar que los vio nacer ya sea en segunda o tercera división, pero el compromiso con los aficionados está ahí y eso es lo que se valora más que otra cosa en el mundo de las aficiones deportivas.

Por otro lado está la cuestión de una nueva plaza como Mazatlán, donde nunca ha habido una franquicia de primera división en el futbol mexicano profesional y en su lugar sí la hay de beisbol con los Venados de la Liga Mexicana del Pacífico, una de las franquicias más ganadoras de este deporte en México, por lo que llevar un equipo de futbol al mismo lugar generaría competencia por la afición que ha estado enraizada al beisbol y difícilmente cambiaría ir a ver un partido de beisbol por uno de futbol.

Conclusión

Ya expusimos algunos pros y contras del surgimiento de Mazatlán FC, por lo que llegar a una conclusión es un tanto complicado porque ante un hecho como estos siempre hay claroscuros y no todo tiene que ser negativo o positivo, sin embargo creo que no es una mala idea la aparición del equipo mazatleco, pero sí pienso que pudieron hacerlo mejor.

Pudieron haber creado una institución desde cero y empezar a construir la historia desde abajo, ganándose a la afición, incluso si compraban el boleto directo a primera división, pero no tenían que lastimar a la afición de Morelia como lo hicieron, porque a final de cuentas cada que un club pide el apoyo de sus aficionados, estos responden y debería ser de igual manera a la inversa, no obstante la comunicación de estos últimos días por parte del club sinaloense ha sido grosera y desconsiderada con la afición de Monarcas y es irónico pensar que traten de ganarse de esta manera a su afición pegándole a otra afición, es totalmente incongruente para mí.

Por último será la gente de Mazatlán quien decida sí es una buena idea o no lo es, porque no importa que tengan un gran estadio, el apoyo económico del gobierno o la mejor plantilla del futbol mexicano, si el aficionado no es convencido de ir al estadio, de gastar su dinero en el club, o de verse beneficiado con este proyecto, el cual fue financiado con capital del erario público, esto no va a funcionar y hablamos de tener no solo una primera campaña con buenas cifras deportivas y económicas sino de un lustro o una década para medir el impacto que pueda generar el equipo en el puerto sinaloense.