El caso para Dak Prescott.

A Romo lo qué se le critica es que nunca ha llegado al juego grande y en la mente de los aficionados Cowboys que ya no lo quieren están las constantes intercepciones en momentos importantes de la temporada. Dak no ha demostrado eso hasta el momento, es un Game Manager, y está bien, va arrancando su carrera y el plan de juego que los coaches de Dallas le han puesto es bastante inteligente para protegerlo, y vaya que les ha funcionado.

Su carrera es muy joven, aún no recibe un golpe complicado pero a puro ojo se ve que es un QB durable, no frágil como Romo que parece que cada sack que recibe puede ser la que acabe con su carrera. Prescott tiene una gran corpulencia y puede escapar con sus piernas para ganar buenas yardas. Todavía no registra intercepción, eso también habla de que es un QB inteligente que cuida la pelota, lo que más quieren los coaches.

Y cuidar la pelota nos lleva a otro punto por la que habría que mantenerlo. La defensiva descansa más, la unidad más débil de los Cowboys entra descansada al terreno pues las series ofensivas de los Cowboys suelen ser largas y por lo regular terminan en anotación. Las cuatro anotaciónes el domingo ante los Bengals fueron series de: 64, 89, 80 y 60 yardas. Más allá de que la última fue una sola corrida de Zeke.

Con Romo esa defensiva puede entrar en cualquier momento por su problema entregando la pelota, increíblemente parece que el novato da una seguridad que el veterano no. Por último la regla también dice: si funciona no le muevas. Cambiar a media temporada la fisonomía del equipo es un riesgo, sobre todo porque como ya se dijo, son dos estilos totalmente distintos.