Chivas pasa por una profunda crisis que lo coloca como uno de los candidatos favoritos para descender el año que entra y, en vez de alejarse de esa resbaladilla súper divertida, no hay señales de que las cosas vayan a mejorar. ¿Qué necesita Chivas para resucitar? Hay dos respuestas que bifurcarmos a continuación.

Respuesta 1: reforzar al equipo de verdad, no desmantelarlo

Ésta es una historia vieja. Del último Chivas campeón hoy en día sobreviven únicamente dos jugadores: Jair Pereira (que ya va de salida) y Alan Pulido; Isaac Brizuela no jugó por lesión así que no vale y “El Chapito” Sánchez hoy en día está relegado.

Rodolfo Cota, Oswaldo Alanís; Edwin Hernández, Carlos Salcido; Orbelín Pineda, Néstor Calderón; Rodolfo Pizarro y José Juan Vázquez ya no están, cada uno de ellos fue lanzado al abismo por José Luis Higuera.

La mediocridad en la directiva de Chivas al momento de buscar refuerzos ha sido la constante en las últimas décadas, argumentando sinrazones ornamentadas de palabrería propia de gente de pantalón largo. Algunos ejemplos:

“Si hay alguna posibilidad de alguien que verdaderamente pueda complementar o pueda ayudar a la institución, se valoraría, pero de entrada el 99 por ciento de posibilidades es de que no se traiga a nadie”, dijo Rafel Ortega en 2011.

“Dependemos de otros dueños y si no quieren vender a un jugador, aunque nosotros lo queramos comprar, no es posible”, dijo Todd Beane en 2012.

“Una bomba, perdón la expresión, pero si quieren esperar sentados, adelante. Aquí no estamos buscando la de ocho columnas, la verdad eso me tiene sin cuidado”, dijo Rafael Puente en 2014.

“No soy Santa Claus. Hoy, siendo honesto, no tengo en mente ningún refuerzo”, se atrevió a decir el matraquero mayor, Francisco Gabriel de Anda en 2018.

Para que Chivas resucite, el equipo debe sumar jugadores de calidad a su plantilla torneo a torneo; no es posible competir con un desmantelamiento esquemático. Esto no es culpa de la dirección técnica, es culpa de una directiva carente de visión y sobre todo congruencia.

Segunda respuesta: refundación, cambio de dueños

La mediocridad de Chivas se debe a que carece de un cuadro competitivo; si no tiene un cuadro competitivo es porque tiene una directiva ineficiente comandada por José Luis Higuera; si José Luis Higuera sigue en Chivas es porque Jorge Vergara no lo ha corrido, ¿por qué no lo ha corrido: no quiere, no puede o esa decisión ya no depende de él?

Seamos claros (una vez más y las que sean necesarias): José Luis Higuera le va al América, poco o nada le importa lo que le pase a Chivas. Si expresa alguna señal de molestia es porque su ego no soporta la enorme avalancha de insultos lanzados por la afición, nada más.

La lista de directivos en la era Vergara ha sido enorme (20 para ser exactos), Higuera no es el primer americanista que pisa la institución, ya estuvo Juan Manuel Herrero; también hubo atlistas como Juan José Frangie y chambistas como Rafel Puente, Francisco Palencia y Jaime Ordiales que nada más estaban ahí esperando a que les llegara un hueso de director técnico.

Tomando en cuenta la frecuente y enorme cantidad de despidos que ha habido en la era Vergara, sorprende que un personaje de minúsculos resultados deportivos como José Luis Higuera siga vivo.

Medio año atrás se dio a conocer que el imperio Vergara sufrió una reconstrucción total donde el otrora jefe de jefes delegó casi todo su poder. Esto explicaría a la perfección por qué Jorge Vergara no ha corrido a José Luis Higuera: porque la decisión ya no depende de él.

Para que Chivas resucite hay que arreglar la génesis de todo el problema: José Luis Higuera se tiene que ir. A partir de sus decisiones es que todo se ha caído, pero no hay indicios de que se vaya ni mucho menos indicios de que alguien lo corra.

Una señal esperanzadora es que Higuera habría vendido las acciones que tenía en el equipo Zacatepec, lo que hace pensar que sus pasos ya se encaminan por otro lado. “El Fantasma” Suárez sugiere, sin conceder, que se avecina una venta de Chivas; pero no deja de ser un rumor, pues Higuera sigue enquistado en el equipo.

Una refundación, con nuevos dueños y nuevo espíritu, es lo ideal para que el Club Deportivo Guadalajara pueda dejar atrás décadas de mediocridad (o enfrente nuevas, pero al menos con una nueva fórmula) porque los dueños actuales no son capaces de tomar decisiones lógicas (como correr a José Luis Higuera).