La selección mexicana disputó sus últimos dos encuentros de la fase de grupos rumbo al hexagonal final pero como era de esperarse, dejó muchas dudas.

En el partido ante El Salvador dio un primer tiempo deplorable, empezando 1-0 abajo en el marcador aunque en el segundo logró recomponer para llevarse el triunfo 3-1, pero el partido contra Honduras no tuvo pies ni cabeza sacando un aburrido empate a cero goles y otra vez con Juan Carlos Osorio siendo catalogado como el villano pero él no es el único culpable.