Con dos victorias en el torneo de liga, una de ellas al subcampeón y último líder del torneo: Cruz Azul, empiezan a construirse los castillos en el aire pensando que Chivas está para grandes cosas.

¿Debe la nación chiva ilusionarse por estos resultados? La respuesta es más que obvia; pero conviene explicarlo con manzanas, así que vayamos al análisis.

Chivas tiene dos victorias, ¿pero ante quién?

Hay que dimensionar las dos victorias de Chivas: la primera fue contra Xolos, un equipo que se cae a pedazos; la segunda fue contra un cuadro golpeado por la partida de un jugador clave.

No es posible todavía hablar que la plantilla ha tenido una verdadera prueba; esa la tendrá en la jornada 3, en el Establo Akron, cuando enfrente a un equipo hecho y derecho como Toluca.

El Pastor Diabólico ha sido el primero en reconocer que se trata de ir un paso a la vez y que las campanas no se pueden echar al vuelo. Nadie le puede platicar lo feo que se siente jugar bien y no ganar.

Una historia de espejismos

La historia nos muestra en innumerables ocasiones que es muy malo dejarse llevar por ilusiones en etapas tempranas de un torneo de liga… y también en etapas finales.

Simplemente hay que ver a Cruz Azul, el flamante líder del torneo pasado que se petrificó en la final al ver la playera amarilla. ¿De qué le sirvió ser líder? De nada.

José Cardozo ha iniciado el torneo con el pie derecho; pero, ¿con qué pie lo va terminar? Eso es lo que deben preguntarse todos los que piensan que Chivas tiene nuevo rostro.

Aquellos torneos perfectos que no ganaron

Bicentenario 2010. Dicho certamen quedará marcado como el mejor inicio de un equipo en toda la historia del fútbol mexicano. Chivas ligó ocho victorias, lo que nadie.

Luego llegó la siempre estorbosa y fracasada Selección Mexicana de Televisa a quitarle jugadores de cara a un nuevo fracaso mundialista y el Rebaño Sagrado no sólo perdió cinco partidos sino que sucumbió en cuartos de final ante el séptimo lugar: Monarcas.

Apertura 2011. En aquella ocasión terminó como superlíder con 30 puntos y perdió de manera grosera ante un Querétaro cuyo portero canterano de Chivas (Liborio Sánchez) dio el partido de su vida antes de perderse ligas exóticas.

Sólo se deben festejar cierto tipo de victorias

Con Chivas sólo se puede festejar un tipo de victoria: el que se da en los partidos de vuelta a partir de semifinales; sólo esos juegos son los que verdaderamente ilusionan.

Todo lo que suceda antes de esa instancia debe ser visto como lo mínimo a lo que Chivas debe estar comprometido. Festejar lo que suceda en la jornada 2 es de risa y de una muy barata complacencia como aficionado.

Los resultados en estas instancias sólo sirven para lanzar más leña a la hoguera de un equipo caído; jamás deben ser materia de ilusión. Por eso no debemos creerle en lo más mínimo a Chivas, sus dos victorias son lo menos que se espera de ellos.