Parece que fue ayer cuando grité el putt que erró Ángel Cabrera en el segundo hoyo de desempate en Augusta para que Adam Scott se convirtiera en el primer australiano en ganar The Masters. También tengo en la mente el tiro espectacular de Phil en el hoyo 10 de Merion, donde hizo águila, pero Justin Rose le arrebató la gloria y rompió una racha de 43 años que un inglés no ganaba el Abierto de los Estados Unidos.

¿Cómo olvidar el momento en el que Mickelson levantó la Claret Jug en Muirfield? Aún me lloran los ojos tan sólo de recordar el momento en el que coronan a Mickelson como el “Campeón Golfista del Año”. Sin embargo, todavía falta una historia, el PGA Championship y esperemos que Oak Hill tenga como protagonista al golfista número uno del mundo.