¿Elefante Sagrado o Faraón?; ¿Fuerza o velocidad?; ¿Potencia o agilidad?… Esas son tan solo algunas de las preguntas que surgen si se trata de comparar a Mohamed Salah con Didier Drogba.

En situaciones como esta resulta cierto aquello que dicen sobre lo odiosas que pueden llegar a ser las comparaciones. Recientemente el egipcio empató al marfileño en cuanto al número de goles (29) marcados por un futbolista africano en la Premier League. Motivo por el que resulta casi inevitable hacer un análisis comparativo de ambos cracks.

Salah, el hombre de moda

Al principio de temporada, la incorporación de Il Látigo al Liverpool procedente de la Roma -a cambio de 42 millones de euros- no pasaba de ser una apuesta interesante. Sin embargo, a un par de meses para que finalice el año futbolístico, se contempla como uno de los mejores fichajes del año.

¿La razón? Sencillamente el egipcio la ha roto jugando para los Reds, alcanzando esa madurez que sólo te puede dar el haber sido mal aprovechado por otro cuadro inglés (Chelsea) y pasar un tiempo exiliado en la Serie A (un campeonato sin mucho brillo, pero donde los jóvenes se convierten en hombres de la mano de viejos lobos de mar).

Vaya, que Salah parece cualquier adolescente luciéndose frente a su exnovia. ¿Cuántos aficionados del Chelsea no se estarán preguntando qué rayos pasa con su equipo que no sabe sacarle el máximo rendimiento a sus fichajes -al egipcio se le suman los casos de Kevin De Bruyne y Michy Batshuayi-?

El Faraón es una de las figuras del año, no solo por su excelente temporada con los de Anfield, sino también por aquél penal con el que clasificó a su selección a la Copa del Mundo -cómo olvidar esa emotiva narración que le dio la vuelta al planeta-. Tan es así que ya hay más de uno que lo coloca en el Real Madrid para la próxima campaña.

Drogba, el hombre histórico

Si bien Salah es el presente en su máxima expresión, Didi es historia pura. Un hombre que forjó todo un legado con los Blues -equipo con el que, cosas del futbol, el egipcio no logró encajar-.

Didier era mucho más que el poderoso centro delantero punta de lanza del exitoso Chelsea de Mourinho y compañía. Era el pegamento que unía dicho equipo, era la ferocidad dentro de la cancha y el carisma fuera de ella. Era la ‘violencia’ sobre el césped y la paz fuera del estadio (incluso intervino en la guerra civil de su país con un mensaje que derivó en un posterior cese al fuego).

Ese era Drogba. Tras formarse futbolísticamente en Francia, llegó a Londres a conquistar la Premier. Un total de 104 goles en 254 partidos de liga son constancia de su calidad. Con los de Stamford Bridge el Elefante Sagrado obtuvo 14 títulos en dos etapas (destacando 4 ligas y una Champions League -de la cual fue el héroe de la final-).

¿Quién es mejor?

Esta comparación es injusta por donde se le mire. En primer lugar, siempre será complicado comparar a un jugador en activo con uno retirado. Y, en segundo, se trata de dos tipos de jugador completamente distintos: Drogba era un delantero centro, mientras que Salah es más bien un extremo con mucha llegada.

Sus armas, también son diferentes. El egipcio cuenta con una velocidad endiablada, la cual aprovecha para hacer fintas y cambios de ritmo que dejan en el suelo a sus adversarios. El marfileño, por su parte, contaba con una fortaleza propia de su 1.89 metros de estatura y sus casi 90kg de peso. Era potencia y fortaleza pura. Imparables ambos, cada uno con sus características.

“Es impredecible, puede pasar fácilmente ante ti”, dijo recientemente Didi sobre el Faraón, con quien coincidió un breve tiempo en 2014 en el Chelsea.

“Hubo un tiempo en el que me envió un mensaje de texto diciendo: ‘No anoto, no sé por qué’. Le dije que era sólo cuestión de tiempo y confianza. Cuando tienes la confianza, todo puede pasar y ahora puedes ver que está anotando goles”, compartió el exjugador.

Ambos, con su propio estilo, son unos cracks. No obstante, por logros y peso específico en sus clubes, el marfileño es más completo que el egipcio. Drogba no era uno más en su equipo, era una de las piezas centrales. Salah, hasta el momento, es un excelente complemento y está en camino de convertirse en un futbolista determinante.

Didier marcó una época en la Premier League. Mientras que Mohamed recién comienza a dejar huella. Al futbolista del Liverpool le falta obtener un logro importante. Drogba guió al Chelsea a coronarse en la Champions ante el Bayern München, ¡en Múnich!

El egipcio tiene las cualidades necesarias para convertirse en un jugador de élite, pero aún no lo es, le falta dar un par de pasos, uno de ellos es demostrar que no sólo atraviesa un buen momento, ser consistente y mantener este gran nivel con el pasar de las temporadas; el otro gran paso es ganar algo importante. De momento, Didi le saca una amplia ventaja, pero vámonos con calma.