Con 60 títulos oficiales en sus vitrinas -conseguidos en 128 años de historia-, el Liverpool es merecidamente reconocido como uno de los equipos grandes de Inglaterra y -con 5 Champions que lo respaldan- de Europa.

Sin embargo, la llegada de la Premier League -cuya primera temporada se jugó en 1992-93- parece simplemente no haberle sentado bien.

Con su empate sin goles del pasado fin de semana ante su eterno rival geográfico, Everton, los Reds perdieron el liderato de la tan ansiada Premier, siendo superados por el Manchester City por un punto.

Haber perdido la cima no suena tan dramático, pero si se toma en cuenta que llegó a tener una ventaja de 10 puntos entonces la connotación cambia.

¿A qué se debe este bajón de los dirigidos por Jürgen Klopp justo en la etapa crucial de la temporada? A continuación trataré de encontrar algunas respuestas:

1. Pólvora mojada

Si algo caracterizó al Liverpool de la primera mitad de temporada fue su capacidad para marcar anotaciones. No obstante, ya registran 2 empates sin goles en sus 3 últimos encuentros de liga (3 si tomamos en cuenta el partido ante el Bayern por Champions).

Salvo Mané, la frecuencia goleadora de su tridente ha disminuido. Salah ha marcado apenas un gol en los últimos 5 partidos, mientras que Firmino se ha quedado en blanco.

Además, parece que los rivales se han dado cuenta de su mala racha al ataque, saliendo a esperar y castigando a un bloque que disfruta corriendo y que sufre elaborando.

A esto se le suma que sus delanteros estrella no han anotado en ninguno de los partidos clave disputados este año: ante el City, United, Chelsea, Everton o Bayern en Champions.

2. Caja fuerte vulnerada

Los dirigidos por Klopp no solo han dejado de ser letales en el área rival, también se han vuelto vulnerables en la propia. Pareciera que los oponentes han descifrado la combinación de la caja fuerte custodiada por Alisson.

Durante las primeras 20 jornadas apenas recibieron 8 goles, posteriormente encajaron 7 tantos en 5 partidos.

Uno de los principales motivos se debe a las lesiones de Joe Gomez y Trent Alexander-Arnold, las cuales han desdibujado la zona baja de los de Anfield.

3. ¿Fragilidad mental?

La última ocasión que el Liverpool alzó el título de liga fue en el ya lejano 1990, un par de años antes de que surgiera la Premier League como la conocemos hoy en día.

Aquel equipo tenía como máxima figura al galés Ian Rush, quien era acompañado por dos ingleses de peso jerárquico importante: Peter Beardsley y John Barnes.

Ahora, 19 años después, el equipo parece tener todo para romper el largo ayuno. Entonces, ¿por qué le cuesta tanto trabajo dar el último paso?

La historia que vive en la actual temporada ya le sucedió en 2009 con Fernando Torres en su mejor momento, y en 2014 con Luis Suárez y Daniel Sturridge cansándose de anotar goles (en ambas ocasiones contando con el histórico Steven Gerrard).

Parece que durante la segunda parte de la temporada llegar a la fecha 38 liderando se convierte en un camino insalvable para los de Anfield, uno rodeado por fantasmas del pasado, y no solo propios, sino con los que ya tiene una cuenta pendiente el mismo Klopp, quien ha perdido todas las finales importante que ha disputado como DT.