“Soy alemán cuando el equipo gana e inmigrante cuando el equipo pierde” fue una de las frases que usó en su carta dividida en tres partes y publicada en sus redes sociales, el mediocampista del Arsenal, Mesut Özil para anunciar su retiro de la Mannschaft.

Lo anterior, debido a que entre medios de comunicación y la Federación Alemana de Fútbol, no vieron con buenos ojos que el futbolista de raíces turcas se tomó fotografías, junto con su compañero de selección Ilkay Gundögan, con el presidente turco, Erdogan, antes del Mundial y lo cual se lo recriminan, no sólo el presidente de la DFB (Federación Alemana de Fútbol) y la prensa, quienes a su parecer, lo involucraron de manera egoísta en propaganda política, sino el propio Lothar Matthäus, quien lo criticó en su colaboración en el diario “Bild” por no meterle corazón a su participación en el Mundial.

Y cómo hacerlo, cuando Özil ya no se sentía a gusto representando a una selección alemana, en donde la afición, prensa y DFB le reprochaban haberse tomado fotos una simple fotografía , cuando ellos habían convivido con anterioridad y sólo para comentar temas de fútbol, no políticos.

Pues bien, el medio del Arsenal lo tomó como un acto racista y más porque al mismo futbolista se le da un trato diferente, pues él mismo dice que a Podolski y Klose, en sus momento, no se les llamó futbolistas polaco-alemanes, mientras que a él sí le dicen turco-alemán, en donde se acentúan sus raíces turcas como si fuera algo malo, lo cual, obviamente no lo es.

Aquí lo que opino es: ¿Hasta cuándo los seres humanos nos fijaremos en los orígenes en vez de las capacidades? Porque para mí, importa lo que una persona aporta y no sus orígenes, y vaya que  Özil aportaba mucho a esta selección, que si bien, no atravesaban en conjunto su mejor momento, no se debían meter temas políticos donde no debiera haberlos, pero sin embargo, siempre influyen de una u otra forma.

¿Qué pierde la Mannschaft?

Gracias a sus actos racistas, porque no hay otra manera de decir lo que hizo la DFB, en especial su presidente Reinhard Grindel, quien después de dicha foto con el mandatario turco lo quería fuera del equipo, hoy el mediocampista exmerengue ha dejado un gran hueco en el combinado teutón, pues más allá de lo que pudiera aportarle la clase de Kroos con sus grandes pases, Özil desde su debut en 2009, ha sido el líder de la ofensiva teutona al proveer al equipo de 33 asistencias, por 23 de Thomas Müller, 12 del ya citado Podolski y 11 del mismo Kroos y Kimmich.

Pero eso no era lo único que Mesut aportaba a la selección, ya que era uno de los que distribuía el juego dándole el balón a quien mejor estuviera colocado, un jugador que podía acarrear el balón o bien, meter pases de tres dedos medidos a sus compañeros.

Simplemente es un jugador que a sus 29 años, fácilmente podría llegar a Qatar 2022 por sus condiciones técnicas, que sabe orquestar contragolpes dejando a jugadores como Timo Werner con gran ventaja ante el arco rival, poniéndole pases filtrados al espacio a sus compañeros, un jugador al que no le da miedo encarar a los defensas rivales ni tampoco poner pases de lujo para sus compañeros, así como elegantes definiciones ante la portería contraria, todo eso es lo que pierde Alemania con el retiro quizá permanente de una gran estrella como Mesut Özil.

Conclusión

Sin meternos en lo político, no es posible que se haya insultado a un jugador que le dio la Copa del Mundo en Brasil 2014, con un fútbol exquisito, y mucho menos es aceptable que la misma Federación Alemana de Fútbol, no haya defendido a una pieza clave ante medios y políticos.

Se retira un grande de la Mannschaft, sólo él y el tiempo sabrán si algún día volverá a portar la camiseta germana y a deleitarnos con su fútbol, mientras tanto, no sólo la Selección Alemana, sino el mundo entero nos perderemos de sus pases, repartición de juego, toques exquisitos y definiciones elegantes de Özil, el crack de la Mannschaft.