La historia de la Premier League -instaurada como tal desde 1992- no puede contarse sin mencionar un nombre clave: Arsene Wenger.

El técnico francés es una figura histórica de la competición. Llegó sin muchos reflectores a transformar la filosofía de uno de los equipos más tradicionales de Londres y el futbol inglés: el Arsenal.

Si bien sus últimos años fueron turbulentos y con más decepciones que alegrías, Wenger dejó el listón alto para su sucesor. Y la reciente destitución de Unai Emery así lo confirma.

La derrota del Arsenal en casa ante el Eintracht Frankfurt (1-2) en la Europa League parece ser tan solo un clavo más en un ataúd que desde hace rato se venía fabricando el propio Emery.

Si bien la llegada del técnico español fue vista con esperanza por algunos fans de los Gunners, la realidad indica que su año y medio de gestión en el cuadro londinense nunca mostró avances. Lo que es peor: mostró una involución.

Son puntuales los factores que hicieron que el nacido en Fuenterrabía tuviera las horas contadas en el Emirates Stadium:

1. Pobres resultados

La derrota ante el Eintracht Frankfurt significó el séptimo partido consecutivo sin ganar para el Arsenal de Emery, sumándose a ello que el equipo tuvo un rendimiento muy pobre durante esta racha.

El español no logró calificar a la Champions en su primer año y esta campaña estaba lejos de hacerlo, ubicándose a 8 puntos del cuarto lugar.

En total, sumó 43 victorias en 78 partidos, y aunque pareciera un porcentaje aceptable de victorias (55%), la realidad es que muy pocas fueron ante rivales directos.

Durante su gestión, el Arsenal apenas consiguió 3 victorias en 17 partidos, en todas las competiciones, contra equipos del ‘Big 6’ (Manchester United, Liverpool, Chelsea, Manchester City y Tottenham).

Por si estos números fueran poco, los Gunners registraron tan solo 8 victorias de visitante en Premier League durante toda su gestión (esta temporada solo ganaron una vez fuera de casa).

2. Filosofía contrastante

Un punto determinante para que la directiva optara por cesar a Emery antes de llegar a media temporada fue la presión por parte de los aficionados. Una de las principales manifestaciones del descontento general de la afición Gunner era la poca asistencia al estadio, sumado a los abucheos al finalizar los partidos.

Mucho del desencanto de los seguidores tiene que ver con que realmente nunca se supo a lo que jugaba el equipo de Emery.

Este hecho es un síntoma de algo que se prevenía desde que fue nombrado en el cargo: su filosofía es distinta a la del club.

Los equipos del timonel español suelen jugar al contragolpe, lo cual se opone al sistema que dominaban los Cañoneros en la era Wenger. Lejos quedaron los días donde se sabía que ver un partido del Arsenal era sinónimo de buen toque de balón, posesión y ataque elaborado.

3. Pobre manejo del vestidor

A lo anterior, hay que sumarle un factor no menor: un pobre control sobre el vestuario, en especial en los casos puntuales de Mesut Özil y Granit Xhaka. Este último incluso fue separado del plantel por un gesto que tuvo hacia la grada del Emirates (decisión que trajo varias opiniones en contra).

En el mismo tenor, tanto Pierre-Emerick Aubameyang como Alexandre Lacazette no han querido todavía negociar la renovación de su contrato. Reportes de prensa comparten que los atacantes apuntaban a Unai Emery como el responsable principal, llegando incluso a decir que no se sentarían a negociar mientras el entrenador permaneciera en el banquillo.

Un pobre manejo de vestidor no es algo nuevo para Emery, quien anteriormente experimentó roces con varios jugadores del PSG, llegándose incluso a filtrar que el técnico cambió el parado táctico del equipo francés por exigencia de algunos futbolistas.

Por su parte, en Rusia, mientras dirigía al Spartak, tuvo problemas con el seleccionado ruso Artem Dzyuba, quien lo llegó a calificar públicamente como un “pequeño entrenador”.

Futuro incierto

Todo este cúmulo de factores precipitaron una decisión que ya se pronosticaba para el final de temporada: que el técnico español no seguiría en el banquillo de los Cañoneros la próxima temporada.

Fredrik Ljungberg -figura histórica del club y quien se desempeñaba hasta ahora como asistente de Emery- se hará cargo de manera interina, ya sea en lo que se designa a un nuevo DT o para lo que resta de la temporada.

Sobre el posible sustituto, en las últimas horas han surgido varios nombres, entre los que destacan los siguientes:

1 Nuno Espirito Santo (actual técnico del Wolverhampton).
2 Mikel Arteta (ex jugador gunner y quien actualmente se desempeña como auxiliar de Pep Guardiola en el Manchester City).
3 Massimiliano Allegri (actualmente sin equipo).
4 Eddie Howe (actual técnico del Bournemouth).
5 Erik ten Hag (actual técnico del Ajax).