Segunda jornada de actividades en la copa Santos Peñoles 2015, como era habitual me encontraba en una banca observando los partidos cuando un niño de 12 años se robo mi atención para después transformarlos en sonrisas. Manuel Ortiz Montañez, estatura promedio, complexión delgada, pelo rubio de esos rubios de chihuahua, en la espalda un once y el balón en los pies. Despejaban una falta atrás de medio campo cuando Manuel conecto ese balón para dejar solo frente al portero a su compañero con el dorsal número 11, dorsal que por cierto le va muy bien. Un niño de doce años poniendo una asistencia con la cabeza, sin fuera de lugar en medio de dos defensas ¡Que cabeza para jugar! Después se quitaba con facilidad a sus marcadores y asistía a el 10 en lugar de chutar a puerta, lo de él era crear las anotaciones. Después del juego le pregunte al entrenador por la mamá del niño y decidí entrevistarla.